La alegría que supone descubrir un pequeño dibujo de tu infancia es indescriptible y cuando lo observas, se te pone una especie de sonrisilla embobada…
Así es cómo me puse yo hace poco, cuando mi madre, en una visita a casa de mis padres, me dijo:
- Merceditas, mira, mira… Ven a ver lo que he encontrado el otro día haciendo limpieza en estos papeles…
De repente veo a mi madre sacar de un armario, guardado con sumo mimo envuelto en papel seda, un trozo de cartulina… Y veo ESTO:

Mi madre, que me ve esa cara de alegría y embobada, me explica lo siguiente de la pieza:
- Es un dibujo que me hiciste con 5 añitos cuando estaba embarazada de tu hermana.
Me mira y me sigue explicando, mientras le da la vuelta a la cartulina:
- Y esta es la casa que tú te imaginabas a donde nos íbamos a mudar.

Mi cara de inusitado entusiasmo, expectación y alegría siguen en aumento… Mi madre continúa:
- Y para terminar, algo que ya se te veía venir desde que eras pequeñita, pequeñita. Tu amor por los gatos y por cualquier animal en general. Te acercabas sin ningún miedo a todo bichito que veías, ya fuera en la calle, en los parques, en casa de amigos, te daba igual… Tú ibas y lo abrazabas (si te dejaban los pobres animales) o lo tocabas…

Fijaros en el marco que le tiene puesto mi madre a esa foto.
Como ya dije, es muy difícil describir este tipo de emociones… Sólo puedo decir: gracias papá y mamá por todo.